OPINIÓN

INGRATA Y DESAGRADECIDA RELACIÓN

por Walter Gamboa

Las ideas aquí expresadas son responsabilidad de sus autores y no reflejan los puntos de vista de Piedecuestanos.com

La política ha guardado una estrecha relación con las gentes y con los
pueblos y no por el estricto significado de la palabra como total que se
fundamenta en la organización de las sociedades y los estados, sino
por el don de gente que debe existir en la persona que la desarrollo.
La cual debe revestir su corazón de vocación de servicio, del deseo
por tender su mano a su comunidad y de sentir las necesidades que
tanto afectan a sus semejantes.
Y es que no es menor ese compromiso en un país como el nuestro
donde las diferencias socio-económicas son cada vez más evidentes y
más marcadas, donde de manera flagrante se vulneran los derechos
de aquellos que no tienen más defensor que el Dios del cielo y
quienes son en esas línea de batalla de la desigualdad social los
primeros damnificados.
Línea de batalla que se convierte en el mejor discurso para las guerras
políticas, esas de cada cuatro o dos años, donde rojos y azules,
amarillos y verdes, se tranzan en una lucha por supuestamente
defender los intereses del pueblo, por dignificar la existencia y vida de
nuestros compatriotas y por cambiar la realidad de corrupción,
desigualdad y burocracia, de las cuales solo quedan buenas
intenciones de estos “políticos” ya que dando muestra de ello nunca
existe un cambio palpable.
Todo lo anterior recurriendo a la mala memoria de los pueblos, a la
mala memoria del colombiano, ese que olvida y como dirían los viejos
siempre lo dejan como la novia fea vestida y alborotada, al incumplir
las promesas de esos que dicen llamarse “políticos” que al conseguir
eso que tanto anhelaron el amor y la esperanza de un pueblo
representada en un voto, ese voto por el que se juró respeto y un
futuro de compromiso en una relación de mutua ayuda, pero que una
vez logrado el poder o la curul se desvanece como promesa escrita en
la playa ante la ola que la ha de borrar.
Será por ser uno de los países más alegres del mundo, será porque
somos gente amable y cordial que somos incautos ante la propuesta
indecente de aquellos “políticos” quienes al no tener como más
fundamentar sus ilegales y mediocres actuaciones en su deber como

“políticos” compran conciencias para volver a recibir el favor, ese favor
del voto sagrado que tanto nos duele y que tanto nos cuesta conocer
de su poder y valor, pero que esos llamados “políticos” si lo conocen y
que en torno a él, han creado sistemas de como captarlo de manera,
más fácil y más segura. Representando al pueblo en números, en
cifras, en objetos indispensables para un fin, como la oveja que
esquilan sin compasión casi hasta su piel, pero que se le mantiene con
la vida necesaria para que vuelva a ser de utilidad en el momento
deseado.
Mucho es lo que se ha escrito y mucho lo que se escribirá en torno a
esta ingrata y desagradecida relación, muchos serán los capítulos de
esta novela la cual cambia de protagonistas, pero donde el fin siempre
será el mismo un verdugo que conoce tan bien a su víctima que
siempre que la quiera acceder la tendrá para que se sirva a sus
anchas de sus necesidades y tristezas y una víctima que no olvida la
mano que la acaricia para después golpearla, un pueblo que se
acostumbró al dolor y que poco o nada hace por cambiar su historia,
condenándose a repetirla.

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